El trayecto hasta aquí

Soy mujer, tengo 43 años, mido 1,65 m y tengo un peso de 135 kg. Tengo una frustración personal “de mucho peso” y esto es mi testimonio. – M.J.

 

Cuando salgo a la calle la gente me mira. Me encuentro muy cansada y no quiero hacer nada. Hasta el punto de no llevar a cabo actividades fuera de casa con mi familia. Simplemente por no sentirme bien.

Viene desde mi niñez. Mi hermana y yo distanciamos poco en edad. pero siempre he sido yo la más grande de constitución. La que más pecho tenía, la que desarrollaba antes y la que más rellenita estaba. Mi familia solía llamarme: “Gordi”.

familia solía llamarme: “Gordi”.

Durante mi adolescencia, fue cuando tuve conciencia de que tenía que poner solución a mi sobrepeso. Comencé a llevar a cabo todo tipo de dietas y tratamientos naturales. Después de muchos años, ya adulta, conseguí llegar a un peso normal de 75 kg. Me encontraba muy bien conmigo misma.

Hasta que al poco tiempo me quedé embarazada y empecé a coger muchos kilos de más. Los cuales no he sido capaz de quitar de ninguna manera. Siempre a dieta y nunca me sentía bien. Salía cada vez menos a la calle, comía más y de nuevo me sentía peor.

Ese pensamiento dolía mucho

Cuando salía de casa, notaba que la gente me miraba diciendo “¿por qué no se pone a régimen?”. Como si yo quisiera estar así… De hecho, hubieron personas que me preguntaban si yo no estaba viendo como me estaba poniendo. La gente se creía que estaba así porque quería. Ese pensamiento me dolía mucho.

Empecé a investigar a través de Internet qué era el índice de masa corporal (IMC) Quería saber cuál era el mío y qué posibles soluciones habían. Sabía que algo tenía que hacer, pero no sabía a dónde acudir ni qué tratamiento era el más adecuado para mí.

Un día, mi madre y hermana llegaron a mi casa y me dieron la tarjeta del Centro Andaluz de la Obesidad. Tras meditarlo, decidí visitarlos y ponerme en manos de profesionales. Ellos encontrarían la solución más idónea para mí.

Al llegar a mi primera consulta, me recibió la directora Rocío Román Naranjo junto con el Dr. Ruiz Orellana. Ambos eran muy agradables. El médico primero ratificó mi IMC y luego me explicó los diferentes y posibles tratamientos que se podían llevar a cabo. Me indicó por mi historial médico, la mejor opción era una Cirugía Bariática.

..tuve claro que me iba a someter a esa operación

En ese momento tuve claro que me iba a someter a esa operación, pues quería terminar con este problema y con este malestar. Seguido me entrevistó la psicóloga del equipo quien valoró mi estado psicológico y acudí al médico dietista. Ella me recomendó que hiciese una dieta dos semanas antes de la intervención quirúrgica, con el fin de disminuir un poco de grasa de la parte superior abdominal y así poder tener una mayor visión de mi estómago el día de la misma.

Puedo asegurar que esa fue la dieta que menos trabajo me ha costado realizar, pues mi ilusión era mucho mayor que tener que privarme de ciertos alimentos y malos hábitos. Ahora estoy deseando ver el día de mi operación. A ver si verdad lo que prometen. Quiero intensamente que cambia el rumbo de mi existencia y que “hoy sea el primer día del resto de mi vida“.

Un beso,
M.J.